El Kilómetro Misionero reunió a los alumnos en el patio central para formar filas de monedas de diez pesos. Preprimaria B consiguió la fila más larga en una jornada cuyo propósito fue sumar esfuerzos para apoyar a quienes más lo necesitan.
Durante la semana, las alcancías viajaron del colegio a las casas con una tarea: reunir monedas para ayudar. El viernes 16 de octubre, ese esfuerzo tomó forma en el patio central de Preescolar, donde cada aportación se convirtió en parte del Kilómetro Misionero. Desde Beginners hasta Especial de Inglés, los alumnos se reunieron por grado y salón, y comenzaron a colocarlas en fila. Cada grupo fue construyendo la suya, hasta que Preprimaria B logró la mayor longitud.
El resultado reconoció su participación, pero el destino de lo recaudado dio sentido a la actividad: los recursos se entregarán a fundaciones para contribuir a su labor de ayuda.
Aprender a compartir también comienza en casa
El Kilómetro Misionero empezó antes de llegar al patio. Llevar una alcancía a casa y reunir las monedas permitió que los niños participaran en un esfuerzo sostenido durante la semana. Al encontrarse con las aportaciones de sus compañeros, pudieron ver cómo una contribución individual crece cuando se suma a la de los demás.
En este mes de octubre, dedicado a las misiones, la actividad acercó a nuestros alumnos al sentido de colaborar y poner lo que tenemos al servicio de quien lo necesita. Es también una manera de vivir el lema que compartimos los colegios de la Red ESSEd: «Haz de tu vida un don».
Esta invitación nos recuerda que nuestra vida es un regalo de Dios y que podemos compartirlo a través de nuestros talentos, nuestro tiempo y nuestras acciones. Para los niños de Preescolar, recolectar y aportar sus monedas fue una forma concreta de comenzar a hacerlo.
Felicitamos a todos los alumnos por su participación, y a las maestras por acompañar una actividad que ayuda a descubrir, desde pequeños, el valor de hacer algo por los demás.
